
Hoy, hace trece años, muchos valientes magos arriesgaron su vida por defender el Colegio Hogwarts de las fuerzas malvadas de Lord Voldemort, quien fue al fin destruido por Harry Potter.
Esta batalla sublime fue de las cosas que más me marcaron durante las aventuras del joven mago, no solo por ser la última, sino porque Hogwarts siempre fue descrito como el lugar más seguro, donde sabíamos que podíamos estar bien... y verlo destruido de esa forma puede dejar sin aliento hasta a la persona más fuerte.
Cuando leía estos capítulos, me llegaban sentimientos contradictorios: el querer avanzar rápido para saber qué sucedía y el no querer cambiar la página, por miedo a lo que iba a pasar.
Recibí el mejor regalo al ver cumplido mi sueño de fan girl, lloré a mares la muerte de muchos personajes, quedé sorprendida con la verdad detrás de la historia del joven mago, la historia de Snape, el mejor personaje de toda la saga, sin miedo a equivocarme.
Sin duda fue una batalla épica.
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