Había olvidado lo bien que se siente ponerse la túnica como si nada.
Mientras me veía en el espejo recordé la primera vez que decidí ponerme el uniforme del Colegio de Magia y Hechicería con el cuál hemos soñado siempre. En ese entonces de verdad sentía que me iba a mi curso en dicha escuela aprender magia y ahora...
Ahora se me hace un hueco en el estomago solo de pensar que me estoy preparando para la batalla final.
De nuevo me doy cuenta de que he crecido junto a HP, pues mi primer capa que compré hace ya 8 años me queda demasiado pequeña. A la nueva tuve que coserle el escudo de Gryffindor (no podía dejar la casa a la que pertenezco de lado) y mientras iba haciendolo, dando mi mejor esfuerzo, sentía como ahora era yo sola la que me preparaba para estar lista en el estreno.
Durante la última batalla luciré mi uniforme de Hogwarts con honor, pues he aprendido más ahi que en el mundo muggle... y doy gracias porque realmente sé el significado de la magia =]
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